Verónica Castro es una actriz, artista y presentadora de tv mexicana, popular como una de las figuras más populares del género de la telenovela a nivel en todo el mundo. Verónica va a cumplir 70 años el siguiente 19 de octubre y está decidida a cambiar varias cosas en su historia
No solo los millones de fanáticos mexicanos, sino admiradores de América del Sur, Europa, y hasta Rusia, siguieron de cerca sus papeles estelares en las tan recordadas novelas de renombre, en los 80s, como: «Rosa Salvaje» y «Los ricos además lloran».
Sus únicos y hermosos ojos, su amabiliadad y su talento como actriz, la catapultaron a la popularidad. Y, hace poco, se volvió viral tras su valentía y poderío al llegar a los 70 años, luciendo al natural.
Ella presumió de su rostro sin ninguna clase de filtro o maquillaje, exponiendo que ni la edad, ni las canas, ni las arrugas son algo por lo cual sentirse avergonzada.
La ola de reacciones de sus millones de fanáticos dió a conocer por qué aún se considera como una de las mujeres más aclamadas por su hermosura en todo México. Varios aplauden que a su edad siga proyectando tanta distinción y carisma.
Pero, lo que más sorprendió sin lugar a dudas fueron sus sinceras afirmaciones, «Me agradan mis 70 años, me agradan mis canas y mis arrugas, he recibido la edad. No me avergüenzo de decirlo», aseguró.
Y sucede que, con el pasar de los años, la actriz mexicana debido al medio en el que se encontraba, se había sentido presionada para esconder sus canas.
Nadie imaginó qué tanto le había influido esa presión, hasta que no ha podido más y estalló, tomando una terrible elección. «Digo hasta pronto a lo que amé, mi profesión por 53 años», afirmó. Había comprendido que a su edad necesitaba llevar otro estilo de vida y fue más lejos todavía en sus confesiones:
Además admitió que desde que sufrió un incidente al caerse de un elefante en el año 2005, su calidad de vida por el momento no es la misma. «Han tenido que operarme inmensidad de ocasiones, las cervicales las mantengo postizas», afirmó.
Varios alaban su enorme seguridad al mostrar los sintomas de la vejez con una colosal sonrisa. «Yo la realidad no pretendía verme vieja, pero está bien que se vean las canas y las arrugas. Son huellas de lo que has vivido», admitió.





