Una enfermera adopta a la bebé que estaba sola en el hospital
Una enfermera dió a conocer que su deber de asistir va muchísimo más allá del ejercicio de su profesión.
Cuando en el año 2014, la chiquita Zoe llegó al Hospital Eva Perón, en Argentina, tenia solamente 2 meses de nacida y los peores pronósticos doctores.
No había hecho nada para merecer nacer con una hidranencefalia irreversible, una malformación cerebral, pero a sus pocos días de vida, su madre ya había decidido no hacerse cargo de ella, y estaba de esta forma, desprovista lo único que podía llevar a cabo sobrevivir: AMOR.
Sola en el planeta, sin tener la posibilidad de visualizar, ni oír, sin movilidad ni en sus bracitos ni en sus piernitas, su destino era completamente dudoso.
Pero por suerte, con corazones de piedra como el de su madre, la vida tiene como función enviar ángeles sin alas. Y ese ángel fue Nuria Pérez.
Fue una aventura de amor, que no sabe con exactitud en qué instante empezó. Lo que sí sabe es que fue una adopción que logró viable una segunda ocasión para ambas.
Ella, madre de un pequeño de 13 años, divorciada del padre del reducido, necesitaba ofrecerle un rumbo a su historia, sentía que no poseía aún un verdadero sentido…

In this Tuesday, March 15, 2016 photo, a nurse measures preemie Olivia Niedermeyer after the baby underwent an eye exam at Advocate Children’s Hospital in Chicago. Twin preemies Olivia and Evelyn Niedermeyer are part of recent research showing benefits from low-tech pain management alternatives during necessary procedures on these fragile babies that are poked and prodded as part of medical care meant to help them survive, but can be painful. (AP Photo/M. Spencer Green)
La chiquita, sin madre, con un pronóstico fatal de parte de los doctores. ¡Ambas se necesitaban!
De esta forma, resuelta a transformar a Zoe en parte de su historia, convenció a su familia, les mostró imágenes.
La chiquita, en lugar de tener sus dos hemisferios cerebrales, poseía dos chicos sacos con líquido, su cabecita más importante de lo común, su cuerpo más pequeño… Y que todos decidieran apoyarla, incluyendo su hijo Lázaro, fue espectacular.
No era la primera oportunidad que Nuria estaba con un bebe hace poco abandonado.
Era la primera oportunidad, no obstante, que estaba con un niño recién nacido que, además, poseía un cupo con limite de vida… Y de esta forma tomo la decisión de comenzar la adopción.
«Me presenté en el juzgado, me brindaron las normas y me transformé en su lugar de vida de tránsito.
Pasaron los primeros meses, Zoe llegó al año y fue un alivio continuar teniéndola entre nosotros.
Luego surgieron los miedos de que apareciera un adoptante, hasta que conseguí la guardia con objetivos de adopción».
En marzo de 2015, cuando Zoe se encontraba próximo de cumplir su primer año de vida, un miedo discreto se apoderó de todos.
Nada se encontraba dicho, pero de acuerdo con los doctores se aproximaba su final.
Nuria dice que para ese entonces ya todos la adoraban y no concebían la vida sin la chiquita.
«Ella nos había enseñado a no perder el tiempo en enfados o en cosas pequeñas porque el tiempo es limitado”.
Al fin Zoe sopló su primera vela, y después la segunda, la tercera… y la cuarta. ¡Un real milagro!
«No fueron años fáciles», confiesa. Zoe tiene convulsiones todos los días y ya estuvo internada cinco ocasiones por inconvenientes respiratorios.
En la familia se ocupan de sus pañales, de su nutrición por sonda, de rotarla para que su cuerpo no se atrofie.
Además, tiene una válvula para drenar el líquido cefalorraquídeo de su cabeza.
Gracias a que Nuria cubre un turno de 12 horas como enfermera, el tiempo en el que ella no está, sus padres, el chico Lázaro y su de hoy pareja se dedican a cuidarla en todo instante y velan porque más que nada tenga todo el cariño de todo el mundo.
«Nosotros no tenemos una increíble posición económica pero vivo tranquila y estoy re modelando nuestro lugar de vida.
Adaptamos nuestra vida para que ella esté todos los días más cómoda», dice Nuria.
Como los proyectos modificaron radicalmente, la chiquita que solo viviría un año, desafió todos los pronósticos doctores. Ahora Nuria no quiere ser sólo su madre de corazón, sino su madre adoptiva enserio.
En febrero Nuria consiguió la almacena pre adoptiva y el trámite de adopción para transformarse legalmente en su madre, en este momento se encuentra en marcha.
“No hay una forma impecable de ser madre, somos como sentimos.
No existe ser buena o mala madre, somos como nos sale.
No existe ser madre de sangre o de corazón, somos como la vida nos deja ser.
Por medio de mis jovenes por hacerme tan feliz”, divulgó Nuria en su comunidad.
«Era una niño recién nacido que solamente se movía. No abría no sus manos.
En este momento si le estamos hablando nos sonríe. Nos identifica por la forma en que la abrazamos.
Cada uno descubrió la forma de conectarse con ella. Los doctores comentan que dentro de su cuadro, está muy bien».

