Algunas veces como humanidad sentimos que los valores y principios con que crecimos se hicieron a un lado, ya que la indiferencia, la arrogancia y el despreci0 parecen estar a la orden del día.
Por otro lado, todavía hay corazones nobles, capaces de ofrecernos enormes enseñanzas, como la interpretada por una chiquita que se ofertó a costear los pagos de uno de sus compañeros sin que este lo supiera.
Todo ocurrió cuando Taciana Ferreira, maestra de primaria, organizó una actividad para festejar el Día de Pascua.
Cada pequeño debía ayudar con lo que pudiera para la construcción de unos huevos de chocolates. Lamentablemente, no todos podían formar parte, ya que uno de ellos no tenía los medios necesarios.
Al saber esto, una de las pequeñas se acercó con la maestra, le entregó su cooperación y, acto seguido, le entregó una nota que la conmovió al punto de las lágrimas.
Cuando abrí la hoja donde venía el dinero, vi la nota que decía: ‘Hola, maestra, estos son mis tres reales para la actividad de los huevos de Pascua, los otros tres son para algún compañero que no pueda pagarlos’.
Al momento de leer esto, mi corazón saltó de emoción. Definitivamente, los niños me enseñan mucho más de lo que yo puedo enseñarle a ellos día tras día en el aula de clase.
La maestra no dudó en comunicar aquella vivencia en redes, el cual se compartió excesivamente y recibió una cantidad enorme de elogios tanto para la chiquita como para los padres de esta, ya que ellos son quienes le han enseñado a contribuir a otros sin aguardar nada a cambio.



