LOS ABUELOS TAMBIÉN TIENEN DERECHOS EN MATERIA DE FAMILIA

En este espacio virtual que, como siempre digo, quiere ser de todos, he escrito sobre padres, mamás e hijos, pero jamás lo he hecho sobre los abuelos, una figura que la sociedad generalmente, y la justicia en especial, tienen muy poco presente.

Soy consciente de que algunos abuelos y/o abuelas «arruinan» matrimonios, «destrozan» la vida a sus hijos –porque estos lo permiten– y también «maltratan» física y, más que nada, psicológicamente a sus nietos… Pero estas situacionespor suerte, son una chiquita minoría, y a ellos no va «dirigido» este artículo.

Por el opuestohay una enorme mayoría de abuelos y abuelas, personas con sus virtudes y defectos –como todos nosotros– que  aman por sus hijos y nietos. A estas personas  que va dedicado este artículo.

 

A los abuelos nadie se ve asegurar y, lo que me se ve todavía más lamentable, el sistema frecuentemente se ve «criminalizarlos». Porque hay que decir algo muy claro: que un hombre sea un maltratador no transforma a sus padres en maltratadores, que un hombre sea víctima de una denuncia falsa no transforma a sus padres en delincuentes y, que un hombre o una mujer falte no transforma a sus padres fallecidos».

Lamentablemente no son pocos las situaciones en los que, cuando un hombre o una mujer muere, es como si además murieran sus padres y el resto de la familia paterna o materna, y de un día para el otro esos abuelos se ven privados de todo contacto con sus nietos.

 

 

Asimismo, cuando un hombre es culpado por esa mal llamada «violencia de género» hay dos condenas: la que soporta ese hombre y la que soportan sus padres –y el resto de su familia– quienes de repente es como si dejaran de ser abuelos.

De todas formascuando un hombre es víctima de una denuncia falsa, no solo hay una víctima, hay numerosas, porque las secuelas de esa denuncia falsa además las abonan los abuelos, que de buenas a primeras «se quedan sin nietos».

Desgraciadamente no son pocos los casos en los que, cuando un hombre o una mujer muere, es como si también murieran sus padres y el resto de la familia paterna o materna, y de la noche a la mañana esos abuelos se ven privados de todo contacto con sus nietos.

Asimismo, cuando un hombre es condenado por esa mal llamada «violencia de género» hay dos condenas: la que soporta ese hombre y la que soportan sus padres –y el resto de su familia– quienes de pronto es como si dejaran de ser abuelos.

Igualmente, cuando un hombre es víctima de una denuncia falsa, no solo hay una víctima, hay varias, porque las consecuencias de esa denuncia falsa también las pagan los abuelos, que de buenas a primeras «se quedan sin nietos».

Pero lo verdaderamente grave es que todo lo mencionado pasa, en la mayor parte de las oportunidades, en «Interés del Menor» y frecuentemente con el amparo de la Justicia, una Justicia que en oportunidades no se otorga cuenta o, explicado de otra forma, no se quiere hablar de que cuando privas a un pequeño de su familia paterna o materna, es como si le «arrancaras» una extremidad, va a poder vivir sin ella, pero siempre le faltará esa extremidad y nada ni nadie la va a reemplazar.

Los abuelos no son los padres, desde luego que no y, consecuentemente, no tienen la posibilidad de tener los mismos derechos que estos.

Pero no debemos olvidar el derecho del menor a tener relaciones con sus abuelos –que, desde luego, lo tiene– y que, aunque no es equiparable con el derecho a tener relaciones con sus padres –ya que este último derecho está por arriba al derecho que logren tener los abuelos–, es un derecho que ni se le puede ni se le debe denegar, salvo en casos extremos en los que en lugar de abuelos deberiamos comentar de «ascendientes» –término con el que denomino a esos a los que no va dedicado este artículo–.

No obstante, yo me desarrollo una pregunta y se la desarrollo a ustedes, estimados leyentes¿dónde están los abuelos? Yo, salvo en contadas oportunidades, no los veo por los Juzgados, no los veo reclamando sus derechos.

Es como si varios de ellos se resignaran a perder a sus nietos, se «avergonzaran» y se «escondieran». Pero abuelos y abuelas: hayan hecho lo que hayan hecho sus hijos –y bastante menos si no hicieron nada– ustedes ni se tienen que «avergonzar» ni «esconder», ustedes siguen siendo los abuelos de sus nietos y, de la misma manera que ustedes los requieren a ellos, ellos los requieren a ustedes.

Sobre el papel, nuestro ordenamiento jurídico tiene presente a los abuelos. A nivel en todo el mundo la primera norma a tomar en cuenta es la Convención sobre los Derechos del Pequeño, adoptada por la Asamblea General de las ONU el 20 de noviembre de 1989 y ratificada por España el 30 de noviembre de 1990, que en su artículo 8.1 establece que «Los Estados Partes se comprometen a respetar el derecho del pequeño a proteger su identidad, incluidos la nacionalidad, el nombre y las relaciones familiares de conformidad con la ley sin injerencias ilícitas».

De igual modoen todo el país, la Ley 42/2003, de 21 de noviembre, de modificación del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil en temas de relaciones familiares de los nietos con los abuelos, en el primer párrafo de su «Exposición de motivos» establece que «Los abuelos ejercen un papel primordial de cohesión y transmisión de valores en la familia, que es el agente de solidaridad más especial de la sociedad civil. Los poderes públicos han de promover la custodia integral del menor y la familia cumpliendo del mandato constitucional del artículo 39 de nuestra Carta Magna», artículo este que afirma la custodia popular, económica y jurídica de la familia.

En tanto que el artículo 160 del Código Civil en su párrafo segundo establece que «No van a poder impedirse sin justa causa las relaciones personales del hijo con sus abuelos y otros parientes y allegados».

La verdad es que mi vivencia profesional me facilita decir que cuando se solicita un régimen de visitas para unos abuelos –repito, salvo casos excepcionales los juzgados lo conceden y también, en casos extremos y justificados, se consiguió para los abuelos la almacena y custodia de sus nietos. Por eso me llama la atención tanto que sean tan pocos los que acuden a los juzgados a reclamar sus derechos.

Prueba de lo bastante que se puede hallar cuando se pelea, es la novedad publicada en este mismo espacio virtual bajo el encabezado «Se acuerda el cierre de fronteras respecto de una menor a petición de las abuelas paterna y materna», donde mencionábamos como un Juzgado había contraindicado la salida de una menor del territorio nacional, a instancia de las abuelas paterna y materna.

Llegados a este punto, cuando dejamos claro el derecho que tienen abuelos y nietos a tener relaciones entre síparticular mención merece la cuestión relativa a la amplitud de ese derecho puesto que, como hemos expuesto, el derecho de los abuelos a tener relaciones con sus nietos no puede equipararse al de los padres a tener relaciones con sus hijos.

Updated: 16/06/2022 — 7:33 PM