El padre de una novia al detenerse rumbo al altar para invitar al padrastro de su hija a que los acompañe.
La novia fue la encargada de comunicar el hecho en su cuenta personal, consiguiendo una cantidad enorme de reacciones y comentarios positivos que alaban la oposición de su padre, ya que no alguno lo hubiera hecho.
Los hechos sucedieron en Birmingham, Alabama, USA, cuando Jerry Ellenburg, padre de Kelsey Griffith, la acompañaba rumbo al altar.
Pero de repente, Jerry se detuvo e invitó al padrastro de su hija a que los acompañara, ya que él además se había ganado el derecho de ser parte de este inolvidable momento.
Jerry y la madre de la novia se separaron ya hace 20 años. Pasados seis años, la madre se casó con Andy Wallace, en este momento de 60, quien cuidó, protegió y educó a Kelsey como si fuera su hija de sangre.
Se casaron cuando tenían trece años, así crecí con mi padrastro. Tuve la fortuna de tener una colosal relación con mi padre y mi padrastro durante mi vida. Los dos papás se llevan verdaderamente bien, mis amigos siempre y en todo instante se sorprendieron de lo bien que se llevaban.
Juegan al golf juntos y mi padre siempre y en todo instante está ahí, salvo en fiestas y aniversario.
Andy no se encontraba enterado de que sería invitado a acompañar a Kelsey al altar, por lo cual quedó conmovido con el gesto de ella y Jerry. Por otro lado, un día antes a la boda, Jerry habló con su hija y le mencionó que Andy además debería tener el honor de acompañarla hasta el altar, ya que a lo largo de años se ganó el sitio de padre.
Ella admitió y el resultado fue un instante inolvidable, que logró llorar a todos los invitados.
Se encontraba inquieta y conmovida por visto que deseaba asegurarme de que todo saliera bien, pero no podía aguardar a conocer la oposición de Andy. Luego nos enteramos de lo asombrado que se encontraba mi padrastro y lo complacido que se encontraba con mi padre por incluirlo.
Esta historia comprueba que, en algunas ocasiones, padre es tanto el que engendra como el que cría con amor y respeto. Esperemos que haya más casos como estos, ya que al fin y al cabo, somos la suma de todas la gente que forman parte de nuestra vida y ellos además meritan un instante particular y de reconocimiento desde nuestro lugar.



