El amor entre madre e hijo se considera incondicional y eterno. De esta forma lo asegura la situacion de Cecilia Centurión, una mujer de 79 años que ya hace 22 años tiene un ritual que prueba el cariño infinito que tiene una madre por sus hijos.
Según se conoció en medios paraguayos, Cecilia hace un brindis todos los años nuevo exactamente en el mismo sitio donde su hijo falleció hace 22 años en un incidente de tránsito.
“En enero del 1999 salió él a despedirme en la terminal.
Me abrazó y me besó, me dijo: ‘mamá, yo te quiero mucho’. falleció en compañía de su compañero de Facultad”, recordó la madre en afirmaciones a medios de ese país.
Desde ese año, la madre va todos los años al lugar del incidente para brindar en las fiestas decembrinas. Ahí tiene un ritual que reitera año tras año: prende una vela, rezar y volver a casa para cenar con su familia.
En los alrededores ya es popular y los guardias de las tiendas cercanas le animan a adornar el árbol con el que chocó.

