Gabriel tiene ocho años y en marzo de 2015 fue diagnosticado de un extraño cáncer cerebral que le obligó a pasar por quirófano y que ha dejado en su cabeza una cicatriz muy grande.
Su padre, Josh Marshall, se ha tatuado la herida en su propia cabeza. El gesto ha sido alagado en Instagram, dónde el padre puso una imagen de ambos que ha recibido miles de me gusta.
un astrocitoma anaplástico, obligó al niño a llevarlo en dos ocasiones por quirófano.
La cirujia lo ha dejado sin pelo y con una gran cicatriz en la parte derecha de su pequeña cabeza “Se sentía como un monstruo”, ha explicado Marshall a ABC News.
Este malestar llevo al padre a solidarizarse con Gabriel y emular la señal de su hijo: se ha tatuado la misma cicatriz del pequeño en su cabeza para que no se sienta diferente.
Josh ha logrado aliviar un poco el dolor de su hijo porque Gabriel está feliz con tener la misma cicatriz con su padre.
Y no sólo al pequeño le ha gustado la idea. El padre del niño compartió la imagen en Instagram y ha recibido más de 20.000 me gusta.

