No comprender al padre biológico¿Cómo se denomina tu padre? Esa es la temida y repetitiva pregunta que me he hecho y me hicieron a lo largo de años. Jamás llegué a conocerlo ni supe por qué me dejó. Pero con esta carta a mi padre quiero exhibir que no le guardo ningún rencor. puede ser desgarrador para varias personas. Reflexionamos un poco sobre esto de esta circunstancia por medio de una carta con la que a lo mejor te sientas identificada.
Carta a mi padre
No sé a quién dirigirme ya que no te conozco ni conozco tu nombre. No te reprocharé nada en absoluto, puedes estar relajado. Con esta carta a mi padre que jamás conocí solo quiero comunicar si en algún momento la lees es que te perdono.
Perdono que jamás estuvieses a mi lado, que me abandonaras si ninguna aclaración. Quiero que sepas que el mal de no tener mi padre a mi lado me ha ayudado a ser una mujer fuerte y salir de ocasiones difíciles sola.
“Papá, he extrañado bastante tu presencia en mi vida,
han sido años duros para vivirlos en tu sepa.
Quiero que sepas que siempre te amaré,
que lo vivido no se olvida pero se perdona,
que los buenos recuerdos se atesoran”
-Anónimo –
Perdono que aunque el vacío de un padre es difícilmente sustituirle me ha ayudado a apreciar a la multitud que lo ha llenado. El abuelo, la abuela y como no, madre que fué mi compañera en todo instante.
Ella tomó tu puesto de manera rápida al criar a sus hijos sola, al acompañarme a mis eventos en clase, al trabajar sin descanso para sacar su lugar de vida adelante. Sí, te agradezco intensamente que madre haya sido la persona que tomó esas riendas y que lo hizo de forma irreprochable.
Ella tiene imágenes y recuerdos de mi niñez en los que jamás estuviste. Siempre estuvo ahí para todo y está orgullosa de mí por todos los recuerdos que he desarrollado. Con ella aprendí lo que es el verdadero amor.
Te perdono además porque el abuelo tomó tu lugar realizando de padre y abuelo a la vez. Él ya fué padre y no solo de nombre, sino en acciones y me enseñó a no almacenar rencor y a entender perdonar, ya que el rencor solo elimina a la persona y jamás la asiste para crecer.
Él me enseñó que no se encontraba todo perdido por no tener padre y me asistió y apoyó para crecer como una mujer fuerte y segura de mí misma. Además me enseñó lo que es ser feliz sin importar no tenerte cerca. Y lo que jamás logró y le agradezco, es comentar mal de ti. Me mostró con su ejemplo a no padecer por nada ni por nadie y a ser agradecida con las cosas que tengo.



