Tú me hiciste más fuerte, pero siempre serás mi debilidad

El cariño puede ser difícil, en particular si se tiene presente el cariño que se le tiene a los hijos. Revela varias deducciones sobre la relación madre e hijo ahora.

Lo mencionamos muchas veces: la llegada de un hijo nos cambia la vida, nos hace fuertes, templa nuestras flaquezas e incertidumbres para nutrirla de esperanzas y valentías. No obstante, hay algo que tenemos que reconocer, esa novedosa vida que poseemos en nuestros brazos va a ser siempre nuestra más grande debilidad.

Decía Gabriel García Márquez en uno de sus libros que cuando “un  recién  nacido aprieta con su reducido puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre”.

Es una situación, es un hecho que toda persona que otorga el paso hacia la maternidad o a la paternidad, asi sea de manera natural o por medio de una adopción, experimentan de manera persistente.

 

Esa huella emocional que comienza con una observación y esa primera caricia, queda muy adentro en el corazón y más que nada en el cerebro. Como ya comentamos en bastante más de una oportunidad

“Eres Mamá”, este órgano impresionante varía en su conectividad a lo largo de la crianza, el cerebro se regresa más alerta y sSin embargo, hay algo más profundo y especial que varía cuando somos padres, algo que a instante nos desconcierta y que nos desconcertará todavía más mientras ese pequeño se hace  más grande y se convierte en adulto.

Da igual lo que ese pequeño realiceda igual donde esté el día de mañana, a qué se dedique, las distancia que nos separe o la vida que lleve: él o ella siempre va a ser tu debilidad más grande nivel de oxitocina, al hormona que regula la necesidad de atención, de precaución y que paralelamente, intensifica todavía más los lazos de aprecio.

Siempre serás parte de mí y la mitad de mi corazón

Tanto si lo llevaste 9 meses en tu interior como si no, ese pequeño creció todo el tiempo en tu corazón y algo de esta forma, marca, deja huella y un ADN emocional que siempre te acompañará.

Ningún otro que tú sabe cuántas noches estuviste en vela cuidándolo, atendiéndolo, únicamente tú sabes a eso que has renunciado y cada esfuerzo invertido en ese pequeño al que deseas más que a tu propia persona

 

Cada día a lo largo de la crianza es un logro y un triunfo que tu recordaras para toda la vida en tu memoria esos hitos increíbles: la primera palabra, lo primero que hay que hacer, la primera carrera, el primer día de cole y el primer cuento leído por él en voz alta.

Todo ello es historia de vida, es un legado que va a constituir tu arquitectura más íntima como persona, algo que esculpirá instante a instante tu corazón para que te des cuenta de que ese o esos jovenes, van a ser siempre el real amor de tu vida.

 

Eres y serás mi debilidad, sin importar el tiempo o la distancia

Comunmentese expresa aquello de que una madre lo perdona todo. Más allá de que es verdad que en algunas ocasiones los hijos tienen la posibilidad de tomar caminos poco correctos, lo que sí sienten los padres es que tienen dentro suyo la necesidad elemental de ayudarlos, de ser siempre esa mano cercana, ese abrazo reconfortante y ese lugar de vida siempre dispuesto, siempre cálido y agradable.

Una madre sabe además que su hijos van a ser siempre su debilidad, porque tiene la aptitud de calzarse en sus zapatos, de sentir lo que el hijo siente, de padecer más que nadie si su hijo sufre, y de tener como más grande deseo y necesidad, que su hijo, tenga 7, 27 o 37 años, sea feliz.

 

Somos fuertes para criar niños fuertes, pero nuestro poder es la sensibilidad

Esta es sin lugar a dudas una curiosa pero fantástica contradicción: tener un hijo nos ordena a dejar a un lado las inseguridades, a proteger nuestro carácter, a ser ese ejemplo de templanza, de valentía y fortaleza para inspirar todos los días a nuestros jovenes, si embargo, es exactamente el entender ser sensibles lo que más nos facilita acercarnos a ellos para ofrecerles una mejor crianza.

  • Ser sensibles es ser capaces de comprender sus emociones y de ponernos en el sitio del pequeño.
  • Ser sensibles es llevar a cabo del cariño, el respeto y el aprecio nuestra mejor utilidad didáctica.
  • Ser sensibles es transformarnos en el más destacable espejo donde el pequeño va a ver en nosotros a aquellas personas capaces de entenderles, de guiarles, de ser ese alguien que escucha sin evaluar, que guía sin imponer, que educa de manera democrática y sin caer jamás en la autoridad o el grito.
Updated: 30/11/2021 — 11:16 PM