Hijo, nunca pensé en tener hijos. Tampoco era mi sueño el príncipe azul y la familia feliz ejemplar de novela. Sencillamente priorizaba mi vida, el todo el tiempo, mi trabajo y carrera. Pero todo pasa por algo. Súbitamente, sin esperarlo apareciste. Y todo cambió en esta novedosa vida contigo.
Debo confesar, acertadamente, que jamás imaginé una vida contigo. A lo mejor la vida me hacía solo transcurrir, anestesiada, indiferente.
Mi sendero simplemente iba en otra dirección. No obstante, el destino tomo la decisión de cruzarnos. Desde ese momento, juro que no imagino la vida sin ti.
Claro que en su instante, la novedad implicó cierto padecimiento. Principalmente por la angustia de sacrificarlo todo, por la llegada de algo que hasta esos días no anhelaba ni esperaba.
Más que nada por los miedos y temores que me invadíanHoy me hago una pregunta cómo hubiesen sido mis días sin esta bendición que eres. Recuerdo mi soltería como una época gris, sin toda la luz que irradias. Puede que sea bastante lo que he dejado pasar, lo que cambió mi vida. Sin embargo, puedo garantizar que nada me hace más feliz que verte crecer y reír.
Mi vida contigo es una aventura
Desde que irrumpiste en mi historia, conocí aquello que la multitud llamaba amor. Pero conocí la exhibe del más puro y verdadero, incondicional y eterno cariño. Entendí que tenemos la posibilidad de transformarnos, sin entrar en dudas ni pensarlo, en devotos del sol de nuestra religión.
Desde el día que llegaste a este planeta, teñiste de color mis días. Redefiniste mi iniciativa de la alegría y la independencia. Me dotaste de una paciencia sin limites. Y fundamentalmente me diste la fuerzas para pelear y salir adelante, como sea. Todo por y para ti.
Ya que precisamente mi vida contigo se transformó en una aventura. La más bonita indudablemente. Entendí por eso tengo bastante por estudiar, y que no existe mejor maestro que mi propio hijo. Aquel que no elegí, pero que actualmente no cambio por nada de todo el mundo.
Entendí que la maternidad me ofrece la oportunidad de ofrecer vida, de crear puentes. Sin saberlo, me transformé en artesana, de vida. Y en artista, la cual está orgullosa de su mejor y más grande obra maestra: ¡mi reducido sol! Entendí que en la vida hay preferencias y que nos tenemos la posibilidad de aceptar volver a nuestra niñez.
Es de esta forma como caí en la cuenta de que el instante es en este momento. No consigue con ver el futuro, sino con vivir y gozar el presente, velando por el mañana. Ya que somos instantes, y yo solo quiero llenar mi anecdotario con instantes hermosos vividos a tu lado.
Mi vida contigo es mi más grande tesoro, vale más que todo el oro del Perú. Son numerosos las causas por los cuales no quiero ni puedo reflexionar una vida sin ti. No sabría cómo argumentar lo fundamental de tu vida para mí, para mi todo el tiempo.
Frescura, alegría, inocencia y amor son los elementos de la receta para ser feliz. Y misteriosamente eres tú quien, de la forma más genuina, contienes todos esos dones. Una observación tuya, esa bonita sonrisa y por el momento no pido ni exacto nada más.
Un beso en las mañanas, un abrazo por la tarde y ese tierno “mami te amo” para enamorarme algo más cada minuto. Tus juegos y locuras son mi pasatiempo más especial. Cuidarte y protegerte se han tornado mi más grande pasión.


